¡Hola gastrónomos!
Aquí estamos de nuevo para hablar de otra bodega. Si anteriormente hablábamos de Dominio del Urogallo,o hoy hacemos un pequeño viaje y nos vamos a las Rias Baixas para contar la historia de este joven productor de vino.
Nos encontramos en una zona muy famosa por la producción de vino albariño y que obtiene la Denominación de Origen en 1980, en esta caso estamos en la subzona de Salnés, interesante por su localización muy cercana al mar y sus suelos de granito poco profundo. Xurxo Alba nos contaba lo difícil que es tener aquí mucha viña, pues el terreno es caro y caracterizado por minifundios. Él, en concreto, tiene en propiedad 2 hectareas y compra uvas a propietarios de tierra de la zona. Poco a poco ha ido consiguiendo uva que cumple con sus criterios.

El albariño es la variedad más famosa de la zona pero probablemente no la más característica, se empezó a cultivar de manera masiva aproximadamente en 1970, sustituyendo al loureiro, espadeiro y caiño. No obstante, también se encuentran viejas cepas de albariño de más de 100 años de píe franco, o sea, no atacadas en la crisis de la filoxera, que dan lugar a vinos de extrema profundidad y de alta concentración.
El proyecto de Albamar es tratar de hacer una viticultura lo más natural posible con unas vinificaciones que den como resultado vinos con unas líneas clásicas: afilados, atlánticos, muy minerales, y por otro lado, experimentar con las viñas más peculiares y parcelas que tienen características fuertes por sus suelos o por la antigüedad de sus cepas y conseguir vinos con carácter.


La historia de Xurxo está en plena evolución y desarrollo, es joven pero tiene las ideas muy claras y eso lo plasma en los vinos que crea. Su idea es encontrar el equilibrio para no tener que recurrir a productos químicos en el tratamiento de las viñas, esto es difícil en esta zona porque es muy húmeda y el mildium está muy presente.
Busca madurez en la uva y una buena acidez, en bodega no hace fermentación maloláctica para mantener esa frescura que caracteriza a esta zona.


Como persona, es interesante conversar con él, hablar de este territorio, entender su filosofía y compartir opiniones. Hablamos sobre las diferentes creaciones que se dan en la zona, sobre como se trata la tierra, sobre que ocurrirá con el cambio generacional y las tierras.
Nos invita a conocer un local en Pontevedra, Bagos, allí se reúnen Andrea y él para cenar. Un sitio ideal para disfrutar del vino, de la presencia de este viticultor y de los propietarios del local con los que Xurxo colabora creando un vino denominado 69 Arrobas.
Galicia está en auge. Tiene grandes productos y productores, jóvenes con ganas de hacer las cosas bien y un enorme deseo de compartir con el resto del mundo los tesoros que aquí se recogen. Os recomiendo que vayáis, que degustéis y os enamoréis de esta maravillosa zona vitivinícola.



