¿Tienes memoria olfativa?

¿Tienes memoria olfativa?

¡Hola gastrónomos!

¿Como lleváis el cambio de hora? Yo me siento un poco más inspirada que de costumbre y creo que es buen momento para hablar de la memoria olfativa, o bien, me he puesto a pensar en algo que la gente me pregunta a menudo. ¿Cómo te diste cuenta de que tenías buen olfato? “¡Qué rollo nos va a meter!” estarás pensando. Así es. No te equivocas, toca rollete.

Esta pregunta que mucha gente me formula suelo responderla con una hazaña que mi padre siempre cuenta de un viaje hace muchos años en el que me dieron de broma un vino para hacer una degustación olfativa y yo contesté que olía a la cartera de papá. No me equivocaba, olía a cuero. Se quedaron alucinados pero yo de aquello no me acuerdo. Recuerdo que me empecé a dar cuenta de que memorizaba los olores con facilidad porque con 8 años más o menos ya era capaz de identificar quien había venido en el ascensor y si mi padre ya había llegado del trabajo,  lograba saber si mi madre había dormido la siesta por el rastro a su perfume que dejaba en el cojín o si mi padre había acariciado a Teo, el gato, antes de irse a trabajar.

Carmen Ordiz y Teo

Me encantaba ir a tiendas de perfumes y oler varios, memorizarlos y comprobar si los recordaba. Así es que mucha gente se queda alucinada cuando le digo “Hola, llevas X perfume de Y marca”. No estoy tarada debería de decir acto seguido. Me encanta memorizar perfumes y creo que es todo cuestión de entrenamiento y muy poco de don o de magia a pesar de lo que mucha gente cree como os comentaba en la entrada sobre mitos y verdades sobre los críticos gastronómicos.

Un ejercicio que podéis hacer en casa es coger 10 vasos envolverlos con papel de aluminio e introducir diferentes alimentos, por ejemplo especias, frutas, conservas… Entre dos o más personas jugad a identificar el máximo número de muestras. También lo podréis hacer con perfumes una vez que estéis entrenados. Además es útil saber que oler granos de café entre un aroma y otro te ayudará a eliminar el anterior de tu nariz, de hecho, seguro que lo habréis visto en más de una perfumería.

Le Nez Du Vin

Un regalo que me hizo muchísima ilusión y que creo puede ser ideal para todo aquel que le gusten este tipo de “fricadas” que diría más de uno, es Le Nez Du Vin, estos son unos libros con aromas del vino, café y whisky ideales para agudizar tu memoria olfativa y para divertirte memorizando olores. ¡Me encanta! Me acuerdo que mi padre los tenía como oro en paño y yo de pequeña iba a escondidas a su biblioteca a cogerlo y jugar con el. (Papá si estás leyendo esto no te enfades, ha pasado mucho tiempo).

Hace un tiempo escribí un post sobre los recuerdos olfativos, aquellos aromas que nos recuerdan a momentos de nuestra vida y que si volvemos a percibir nos transportan de repente a otro lugar y otro tiempo.  Sin lugar a dudas uno de esos recuerdos es la mezcla del café recién hecho con naranja que inundaba la cocina en casa de mi abuela o el ola de Rive Gauche que dejaba mi tía Merche por las mañanas. ¿Tienes algún recuerdo parecido? Si es afirmativa tu respuesta, de lo que estoy casi segura, quiere decir que tienes memoria olfativa así corriendo a entrenarla.

¡Disfrutad!

G de Gastronomía

2 comentarios

  1. ANA ESCOSURA

    Pues la verdad es que no la tengo para los aromas de alimentos y bebidas pero sí para los perfumes. Me encanto tu disertación y nada de rollete, como siempre SUPER.

  2. Pingback: Preguntas y respuestas sobre el vino | G de Gastronomía

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