#Tenemosquevernosmás

#Tenemosquevernosmás

Hay campañas y campañas, spots y spots y anuncios que se quedan para toda la vida. “Hola soy Edu” irá siempre acompañado de un “feliz navidad”, “El Gaitero famoso en el mundo entero”, “vuelve a casa vuelve” y un sin fin de eslóganes que ocupan un trocito de nuestro subconsciente. Pero, a lo que voy, este año Ruavieja, a mi entender, se ha lucido.

Mentiría si dijese que al calcular el supuesto tiempo que me queda de disfrutar con algunos de los míos no me caían lagrimones. Pero, lejos de entrar en dramas de folclórica que se me dan genial, el mensaje que me ha llegado es claro y conciso. ¿Estamos a lo que se celebra? En ocasiones, ya seamos nosotros o las personas con las que compartimos nuestro tiempo, nos evadimos detrás de una pantalla y el tiempo fluye sin que nos demos ni cuenta. Vamos caminando por la calle sin mirar al frente, observamos un concierto a través de la cámara del móvil y, lo peor de todo, nos perdemos momentos por tratar de hacerlos inmortales. ¿Quién no se ha visto en la situación de grabar algún acto emotivo, simpático o divertido y perderse realmente la esencia por tener el vídeo perfecto? O mucho peor, ¿quién no ha visto más de una vez vídeos de tragedias en internet y pensó “porqué lo está grabando en lugar de ayudar?”. O algo más de diario, estar en una mesa con alguien y que no te esté escuchando. Y sí, lo reconozco con vergüenza, más de una vez lo hago. Conclusión, nos estamos deshumanizando un poquito.

Fotografía de Cesar Vladimir Hernández @elpolox Vía Unsplash

Cuando me dieron el premio a mejor blog gastronómico llevaba un discurso meditado que me salté por completo y, como no podía ser de otra manera viniendo de mí, improvisé. Dije una frase que si la llego a pensar antes no me sale y de la cual me siento muy orgullosa: <<Estamos haciendo algo importante en este congreso y es que las nuevas hornadas nos hemos reunido y hemos hablado con las anteriores. Un relevo generacional. Y estamos hablando del futuro y yo creo que el futuro se hace mirando al pasado,  gracias por el premio pero fundamentalmente por el intercambio de comunicación que creo que es la base de la humanidad>>. Se me olvidó matizar el tipo de comunicación pero en síntesis, es eso, tal y como dice Ruavieja, #tenemosquevernosmas. Escucharnos, relacionarnos y sobretodo, dejar de lado las pantallas y disfrutar del cara a cara. Aprender, convivir y disfrutar del tiempo con los nuestros.

[Alerta spoiler: llega momento ñoño] A veces, cuando bajo a trabajar cruzando el campo San Francisco me doy cuenta de algo que hasta hace poco para mi era insignificante: me vuelan las estaciones. Un día estoy resbalando con una de esas pelotillas que caen de los árboles en otoño, y al siguiente hay margaritas por todos lados. ¿Dónde quiero llegar a parar? Pues que se nos escapa el tiempo entre los dedos. Creo que soy consciente de que empiezo a hacerme mayor porque las semanas cada vez me parecen más cortas, incluso las laborales, porque necesito días de 36 horas y porque de cumpleaños a cumpleaños me parece que solo han pasado unos pocos meses en lugar de 12.

Fotografía de Hugh Han. @HughHan. Vía Unsplash

Esta campaña de Rua Vieja me ha hecho reflexionar, fundamentalmente cuando vi, según el “calculador de tiempo” que me quedarían unos 35 días y 21 horas disfrutando de mi madre. 35 días que con mis inocentes 7 años seguro que me parecían una eternidad, pero que ahora me parecen una auténtica miseria. Y vuelve a caerme un lagrimón.

Aunque muchísimos de nosotros vivimos del teléfono y con el podemos hacer muchísimas cosas que antiguamente supondrían un montón de burocracia, caminatas y papeleos, personalmente, creo que me excedo, que me pierdo cosas, que me vuela la vida. A mi y a muchos de los que me rodean.

Así que, gracias Rua Vieja, espero que este shock me dure mucho. Trabajaré en ello cada día, no sin esfuerzo, para que mi vida sea más consciente fuera y dentro de la pantalla. Os invito a que calculéis vuestro tiempo haciendo click aquí, eso sí preparad el pañuelo.

 

#tenemosquevernosmás

G de Gastronomía

2 comentarios

  1. ¡Un artículo precioso y una gran reflexión!

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