¡Hola gastrónomos!
Hoy vengo con un plato de esos que siempre me han encantado pero que hasta hace muy poco nunca me había atrevido a hacer: pollo guisado como el de mi madre.
Siempre me había parecido muy complicado hacerlo como lo hacía ella, con su salsita espesita, tiernito pero crujiente por fuera con ese sabor a cebollita suave… En fin no me enrollo más, solo os quiero prometer que es mucho más fácil de lo que yo pensaba y se hace en muy poquito tiempo. ¿Os animáis? ¡Allá vamos!

Cortamos el ajo en trocitos.


Adobamos el pollo con el ajo y la sal.


Marcamos el pollo vuelta y vuelta.




Doramos la cebolla durante unos minutos hasta que se quede transparente. Con 10 minutos será suficiente.


Añadimos el pollo a la cebolla.


Añadimos vino dulce.


He usado vino dulce de cocina que podréis encontrar en cualquier supermercado aunque si lo preferís podéis usar vino blanco.
Añadimos un vaso de agua.


Tapamos y dejamos durante 30 minutos. Y tachán!
¡Estará listo para comer!


En este caso yo lo he usado para hacer arroz con pollo y no es porque lo haya hecho yo pero estaba delicioso. Casi casi como el de mi madre.




