Pura Brasa, comer bien en un centro comercial

Pura Brasa, comer bien en un centro comercial

¡Hola gastrónomos!

Comer en un centro comercial en España sigue siendo un gran reto. Catalogamos y asociamos este tipo de superficies con grandes imperios de comida basura donde se concentran multitud de «restaurantes» de fast food. No es así en países vecinos como Portugal. Recuerdo hace unos cuantos años cuando Fernando, un amigo de mis padres, nos citó en Oporto en un «mall». Prejuicios por delante nos sorprendió su elección. Se trataba de un rodizio y no comimos bien, comimos espectacular.

El otro día al publicar mi visita a Pura Brasa me sorprendieron las dudas de todos los que me escribieron. Les extrañaba que esos platos pudieran ser de un restaurante sito en el centro de ocio más famoso de Asturias. Y es que, aunque en España cada vez somos más abiertos en cuanto a propuestas gastronómicas, aun nos cuesta un poco si se trata de comer en un centro comercial.

Pura Brasa nació hace 8 años con una cocina basada en las brasas y con hornos Josper como clave de su éxito. Los Josper son hornos que combinan parrilla y brasa en una máquina, el elemento clave para los platos de los que os voy a hablar a continuación. Para meternos un poco en harina antes, Pere Juli (hostelero), con su socio ingeniero Josep, patentaron Josper (de Josep y Pere), el primer horno para cocinar brasa del mundo, en 1969, y lo tenian en la masia Pi, un restaurante de carretera en la n-II a su paso por Pineda de Mar, Maresme, Barcelona. Hoy dia, su yerno Manu Yebras, en el mismo emplazamiento, aumentado, restaurado y con nuevo nombre se encuentra un Pura Brasa, el primero, abriendo también en Barcelona dos restaurantes, otro en Bilbao, en Empuriabrava y ¡en Singapur!, además del que yo os hablo hoy en intu Asturias. A mayores siguen vendiendo hornos por todo el mundo. ¡Poca cosa!

Y aunque una de las máximas de Pura Brasa es la carne, os diré que a mi, además de su interesante historia, lo que más me gustó fue la berenjena. No os hacéis una idea de que textura y de que sabor se consigue gracias a este horno y, por supuesto, a una buena materia prima. No había comido una igual en la vida.

Otra de las cosas que más me sorprendió fue la tortilla a la brasa a modo coulant. La textura, el sabor, su alioli. ¡Me encantó!

foto XAVIER CERVERA

También probamos los mejillones, y perdón por la insistencia pero la brasa les da un toque de infarto. La carta, como habréis adivinado y como bien se representa en la foto de portada, está pensada para compartir y disfrutar probando diferentes platos. Para los amantes de las hamburguesas, también hay sitio, y creo que la foto habla por si sola.

Pasando a las carnes, wagyu chileno. Para mi servido en el punto justo, bien marcado y con un sabor difícilmente explicable. Os pongo mi foto y la profesional.

De sus postres, aunque la tarta de zanahoria me gustó, me quedo con las bombas de chocolate. A pesar de haber comido un montón, me hubiera comida toda la bandeja. ¡Qué cosa más rica!

Si queréis cotillear toda la carta aquí os dejo el link para que podáis ver todos los platos, precios, menús degustación…

En definitiva, y como cierre, en respuesta a todos aquellos que me preguntaron si merecía la pena Pura Brasa, respondo un rotundo si y os recomiendo que lo descubráis por vosotros mismos. La sala es bonita, la terraza es acogedora y los platos muy ricos.

¡Nos leemos pronto gastrónomos!

G de Gastronomía

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