El Palé de Chueca: La incesante búsqueda de la calidad

El Palé de Chueca: La incesante búsqueda de la calidad

Madrid, cada vez me doy más cuenta, es una ciudad difícil. Su complejidad reside en el error que cometen muchos al asociar su etiqueta, su nombre, con el éxito y la bonanza, tanto social como económica.

Por ejemplo, cualquiera podría pensar que el restaurante El Palé de Chueca, tal y como se encuentra decorado actualmente, junto a su fantástica ubicación (C/ San Marcos 28) y su comida de calidad, es una máquina de hacer dinero. Que ese estilo elegante pero desenfadado es fruto de una pensada primera opción de discurso nacida en una noche de inspiración perteneciente a Gonzalo, dueño del local. Que el barrio de Chueca tiene hueco en su corazón para todo lo nuevo y más. Que los miércoles por la noche funciona tan bien como los sábados al medio día.

Pues no.

El El Palé de Chueca ha sufrido todos los cambios que se les puedan ocurrir. Ha pasado de un local de tapas a un doble restaurante con dos pisos diferenciados (una carta económica arriba y una prohibitiva abajo) a ser lo que es ahora, un restaurante abierto a todo tipo de gente, con un menú diario a diez euros y cincuenta céntimos, y una carta con productos de calidad, de precios muy razonables y sobre todo, muy original y auténtica (dos palabras que sirven para expresar que se come de lujo).

El Palé de Chueca

El Palé de Chueca

El Palé de Chueca

El Palé de Chueca

Además, ha tenido que enfrentarse a todo tipo de crisis, internas y externas, personales y profesionales, con proveedores, clientes, amigos y familiares. Todo lo cual no ha dejado de pasarle factura, no solo anímicamente, sino también en el sentido más literal de la palabra.

Pero incluso así, no importa. El Palé de Chueca se ha vuelto a levantar. Y su mejor herramienta para hacer frente a cualquier contratiempo es su carta. Y el buen hacer de Gonzalo, que conoce a la perfección los materiales con los que trabaja, y si le dejas, conocerá tus gustos en un santiamén para que pueda ponerlos a trabajar para ti. Y de qué manera.

Bueno, ¿y qué hemos comido?

Empezamos con un cuscús acompañado con crema de verduras para ir abriendo el apetito mientras mirábamos la carta y nos aconsejaban el vino, que finalmente fue un Palacio de Bornos Verdejo de 2014. No lo conocíamos y nos encantó. La crema de verduras un éxito en su combinación con la textura del cuscús.

La crema de verduras un éxito en su combinación con la textura del cuscús.

Tras esto, comenzamos con algo muy presente en la mayoría de cartas hoy en día en Madrid: la tempura de verduras. Más que correcta en sabor y presentación, la salsa de soja que las acompañaba estaba deliciosa.

tempura de verduras

Luego llegaron los mejillones. Una revolución. Servidos en aceite, junto a dos quesos (uno de ellos parmesano, el otro sigue siendo un misterio) fueron algo que nos dejó cautivados. Es decir: untamos el pan en la fuente hasta que no quedó absolutamente nada. Perdón por la franqueza.

Los mejillones. Una revolución. Servidos en aceite, junto a dos quesos (uno de ellos parmesano, el otro sigue siendo un misterio) fueron algo que nos dejó cautivados.

Tras probar algunos quesos maravillosos, de los que Gonzalo nos iba hablando con gran conocimiento de causa (el Stilton y el Old Amsterdam, para apuntarlos y no perder la nota), llegó la presa con chimichurri casero. La salsa, de un aspecto desigual, diferente al que tal vez podamos estar acostumbrados a comer en grandes asadores, era uno de los orgullos de El Palé y no sin razón. Fantástica combinación junto a la carne, a pesar de no poder hacernos olvidar los mejillones.

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Y de postre, nos habían reservado el coulant con sorbete de maracuyá y fresas. Por mucho que Gonzalo quisiese convencernos de que no estaba hecho en su justa medida, juro que ha sido uno de los mejores postres que he comido en mi vida. Y el helado de maracuyá es algo original y muy sabroso, alejado de la típica vainilla que solemos ver como acompañamiento.

coulant con sorbete de maracuyá y fresas

Denle una oportunidad a este restaurante si pasan por Madrid y no dejen de mirar sus promociones y ofertas. Yo ya tengo mesa reservada para la próxima semana. Si no vuelvo a escribir, será por haber muerto de placer en El Palé. ¡Así que un abrazo, gastrónomos!

Semejante Ramera

By Santi Alverú

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