El Halcón. Producto y mimo

El Halcón. Producto y mimo

¡Hola gastrónomos!

Hoy quiero hablaros de otro de mis últimos descubrimientos: El Halcón. Este restaurante se encuentra dentro del hotel PuebloAstur, un rincón que tuve la suerte de conocer hace un tiempo y que me conquistó desde el primer minuto. Para quien no lo conozca, este resort de 5 estrellas nació con la idea de conjugar la vida en la aldea, la naturaleza y la excelencia hotelera. Y no en vano, se ha posicionado ya como el segundo mejor hotel de España. Aunque en un primer impacto puede parecer una idea compleja y difícilmente ejecutable sin rozar lo vulgar, el trabajo que han hecho en Cofiño no solo alcanza la excelencia sino que cada piedra, cada madera recuperada o cada escultura conforman un espacio único de una elegancia natural difícil de explicar sino se visita.

Aún así, mi mayor sorpresa fue su cocina, espacio donde reina el producto de cercanía y el respeto por los productores, muy fiel a la linea del movimiento Slow Food y a la filosofía de su jefe de cocina, Ramón Celorio.

Merece la pena también hablar de su discípulo, Javi Felechosa, un joven que cuenta con un gran presente pero que, sino me equivoco, tiene un futuro prometedor por delante y quien, sin lugar a dudas, sabe llevar a la mesa las enseñanzas de su maestro.

Raquel Canseco, alma mater de Dorothy Red Shoes, fue la acompañante perfecta para compartir el menú degustación Valle del Sueve. Un viaje por nuestra geografía, maridado con vinos nacionales que nos gustó desde el primero hasta el último de los pases.

Todo comienza con las vistas. La situación de la sala no puede ser más privilegiada. A las pruebas me remito. A esto le acompaña, a mayores, un servicio exquisito, con una amabilidad y un saber hacer con el que pocas salas de Asturias cuentan.

Empezamos con un sashimi de pez de roca del Cantábrico con chile y contrastes florales. Una auténtica bomba de sabores, con un toque ligeramente picante que provoca una explosión en boca.

Continuamos con un bonito con ratatouille y una lengua asada con setas y sardina ahumada que, literalmente, me dejó sin palabras. Delicada, suave y con un equilibro de 10 a pesar de la complejidad que supone la unión de ambas elaboraciones.

De la ostra Gillardeau poco hay que decir. Las consideradas mejores ostras del mundo sencillamente presentadas para dar lo mejor de sí, o bien, elevar el producto a la máxima potencia sin alterarlo. Como detalle, el nombre de estas ostras no es una variedad sino el apellido de una familia, los Gillardeau, que  llevan más de 100 años en el sector y que elaboran más de 2000 toneladas de ostras de altísima calidad que acaban en las mesas de los mejores restaurantes del mundo. Maridamos con un godello que nunca falla, Guitian de Valdeorras.

El meloso de foie de Oca al Armagnac y violetas fue otra de las gratas sorpresas del día. Por su suavidad pero su sabor persistente fue un auténtico boom. Abdul, sumiller de PuebloAstur, se encargó de maridarlo con un excepcional Luis Felipe, mi brandy preferido.

Para continuar, vino el rey, a quien bautizamos como Don Carabinero. Una señora pieza que no tenía ni un solo pero. En el lateral del plato, una evolución que finalizaba con una salsa de chile fantasma ligeramente picante. Este chile está considerado uno de los más picantes del mundo. Pero han conseguido darle el toque justo, para que enfatice el fuerte sabor a mar del carabinero sin eclipsarlo. ¡ME ENCANTÓ!

La huerta y el mar fue otro de mis platos preferidos, aunque la elección es complicada. Se trata de un guiso de Fabes de la Granja con hortalizas de su propia huerta, algas y mariscos del Cantábrico, en concreto, percebes, bígaros y bogavante de primerísima calidad. ¡BRUTAL!

En este momento llega «la captura del día»,  se trata de un plato que elaboran con lo mejor que se haya traído del mar junto a un jugo de llámpares y cítricos. Un plato que ejemplifica el respeto por la estacionalidad y temporalidad del producto.

El Gochín Astucerlta, es sin lugar a dudas, una de las mayores apuestas del chef Ramón Celorio. Se trata de una raza autóctona que a punto estuvo de extinguirse y que gracias a la Asociación de Criadores del Gochu Asturcelta y del apoyo de cocineros como Celorio, consiguieron sacar hacia adelante. Hablamos de una carne de altísima calidad, con un contenido graso muy interesante que da grandes satisfacciones en cocina. En este menú se presenta en un taco con confitura de remolacha, vainilla y frutas frescas.  Para maridar, un ribera del Duero.

Para comenzar el momento dulce, un gelée de piña, bizcocho de pistacho y espuma de ron de caña. Seguimos con un pastel de avellanas con helado de café que es como un paseo por los montes asturianos. ¡Una delicia para los más llambiones! Súmale un moscatel y rozas el cielo.

Compartir unas palabras con Kiko, director del complejo, fue la guinda del pastel. Pasear con el por las instalaciones, visitar las cocinas, conocer la historia y cada rincón. ¡Una maravilla!

No me podía olvidar de los que para mi son los mejores petit-four que he probado hasta la fecha. Unas casadielles homenaje a la abuela de Felechosa. Merecería la pena hacer un viaje de tres horas por un bocado de ese dulce. No exagero.

Para más info sobre reservas, precios y contacto haz click aquí.

Yo volveré muy pronto.

G de Gastronomía

Pd: ¿Qué me decís de las fotos? Aunque la luz no podía ser mejor, me siento tremendamente orgullosa de mis avances con la cámara. Para lo que me preguntáis utilizo una canon 700 D con un objetivo 50 mm 1.8 stm. Un equipo bastante sencillo para la gente que sabe de fotografía pero para mis primeros pasos es todo un Ferrari.

Un comentario

  1. Puebloastur

    Enhorabuena por el fantástico post Carmen, nos ha encantado, Muchísimas gracias.
    Esperamos recibirte de nuevo pronto.

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