Cómo cocinar coles de bruselas

Cómo cocinar coles de bruselas

¡Hola gastrónomos!

Tras el éxito que tuvo la receta de las alcachofas, hoy me lanzo con las coles de Bruselas. No suena muy tentador pero os aseguro que yo tampoco era excesivamente fan hasta hace apenas unos años.

Las coles de Bruselas, las comes o las dejas – o eso eran las lentejas pero no importa – son otro alimento que subestimamos y que nos han hecho odiar desde tiempos inmemorables en las películas, en casa o en el colegio. Porque sinceramente, tremenda manía que tienen de vendernos las cosas de tal manera que ya no nos gustan aunque no las hayamos probado. Como cuando antes de ir al dentista les dicen a los niños que no tengan miedo y se porten bien. A mi antes de ir a un cumpleaños o de compras no me lo decían. Y claro, atas cabos y vas con miedo. Bueno, dejando a un lado mis pensamientos más profundos, hoy os traigo una receta que no se podría definir como tal, ya que simplemente trataré de explicar como cocino yo estas pequeñas verduritas para que me queden con el toque justo.

Aprovecho también para decir que como la mayor parte de las verduras de hoja verde, son un aporte de fibra alimentaria estupendo, suponen un chute de vitamina A y C. De hecho, tienen más vitamina C que la naranja. ¡FLIPA! Súmale que son ricas en potasio, lo que hace que sean óptimas para prevenir la retención de líquidos. ¿Tengo que decir algo más para que las comas? Puedo añadir que su contenido de acido fólico es alto y este componente está muy relacionado con la prevención de la depresión, las enfermedades coronarias y ayuda a aumentar las defensas naturales. ¡Ya no digo nada más! Para saberlo todo haz click aquí.

El primer paso después de lavarlas muy bien, es retirar la base y partirlas en dos, tal y como aparece en la primera foto. Cogemos una cacerola y ponemos agua con sal hasta que comience a hervir. En el momento de ebullición añadimos las coles de bruselas y las cocemos durante solo 2 minutos. Las sacamos y las ponemos debajo del grifo con agua fría para cortar la cocción.

Ahora llega el momento del ajo, para ello necesitamos laminarlo, poner un buen aceite de oliva virgen extra en la sartén y dorar ligeramente. Una vez que estén dorados bajamos el fuego al nivel 2 aproximadamente y dejamos que se confiten un poco. El resultado es un ajo con color y sabor con textura suave, sin que este excesivamente tostado, duro y con toques amargos que personalmente no me gustan.

Una vez que los ajos están listos, retiramos el exceso de aceite y en la misma sartén añadimos las coles de bruselas. Ahora es el momento de la creatividad y de la imaginación. Puedes añadir guindilla, pimienta o la especia que más te guste. Otro toque es añadirle unos taquitos de jamón ibérico ligeramente frito. A gusto del cocinero.


Son un fondo de nevera perfecto, o lo que es lo mismo, los haces un día, los guardas en la nevera y te sirven para acompañar un montón de plato y salvar un almuerzo en el que no tengas tiempo para cocinar. En la foto, otro de mis nuevos descubrimientos: los Cook  & Go de Pyrex.

Te prometo que a los niños, con paciencia, les gustan estas cosas, bueno, y a los no tan niños también. Prueba a hacerlas con jamón, como comentaba antes o con una salsa de tomate casero con albahaca para ir adaptando al sabor. A mi personalmente, aunque suene raro, ahora me encantan, así que prueba a hacerlas y acaba con el tópico de que a nadie le pueden entusiasmar unas coles de Bruselas.

¡Hasta mañana gastrónomos!

G de Gastronomía

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