La caja más dulce de Young and Beautifood

La caja más dulce de Young and Beautifood

Ding, dong! 

Suena el timbre. Como cada vez que suena, me hago ilusiones y me imagino un enorme ramo de peonias sujetas por Miguel Ángel Silvestre diciendo que soy la mujer de su vida. Pero no, esta vez era mucho mejor. Abro la puerta y allí está el repartidor de alegrías. Como inciso, os contaré que un día el portero, muy amable, me dijo que soy la persona más fácil de envenenar del mundo porque no deja de llegar comida a mi casa. Lo cierto es que nunca lo había pensado así. Como soy don positivo me río mientras como y pienso “quizás sean tus últimos 15 segundos de vida. Saboréalos Carmen”.

Prosigo. La empresa de transportes ha traído cuidadosamente un paquete lleno de pegatinas y una caja que reconocería desde un kilómetro de distancia. ¡Bien! Paquetazo de Young and Beautifood. Sabéis, a fuerza de habérmelo leído mil y una veces, que creo firmemente en la importancia de cuidar el detalle, la necesidad de mimar el embalaje y de intentar dar un paso adelante a cosas que ya existen, de aportar valor añadido a un mercado aparentemente estancado. Creo que, desde que descubrí esta marca española, no hay persona a la que no le haya dado la tabarra con ella.

Me gustan sus ideas y cómo las plasman en los contenedores de sus productos, me flipan sus diseños, sus contraetiquetas… Creo que sería imposible no enamorarse de ellos. Lo que más me alucina es que me conquistan cada vez que llega una caja y ellos figuran como remitentes. Podría decirse que, con la última beautifood box, habían alcanzado tal nivel que pensé que sería imposible superarse. Y entonces llegó ella, una caja muuuuuy dulce con cositas que enamoraron a los afortunados que ese día vinieron de visita a mi casa y se sintieron atraídos por el colorido de los paquetinos.

Pasemos a las fotos. No puedo esperar más.

Surtido de mini caramelos con corazón elaborados artesanalmente.
Mide tu nivel de adicción. No es necesario que leas las instrucciones ni que consultes a tu médico o farmacéutico. 6,80€

Ojito señores con estos caramelos. Además de preciosos, están de morirse.

Si me tengo que quedar con un packaging me quedo con este. No me puede gustar más.

Estos Marshmallows están elaborados de forma artesanal, así que cada pieza es única e irrepetible. Su forma y color pueden ser diferentes, pero su sabor te resultará siempre sorprendente y sexy. 10,50€.

La única pega que le puedo poner a estos bombones es que duran desgraciadamente poco. ¡A cual más rico! Nueve pequeñas creaciones que abarcan desde la almendra hasta el azúcar doradito. El homenaje a Forrest Gump me encantó.

Bombones elaborados artesanalmente para crear una experiencia única de sabores: Café negro, Menta, Doble choco, Té verde, Quicos con sal, Guinda con licor, Canela, Coco y Naranja. Su estuche con print rosa, verde y lima hará que te enamores de esta cajita. 14.40€

Me encanta el coco en cualquiera de sus versiones, así que no soy público objetivo.

Bolitas de chocolate blanco con corazón de almendra bañadas en coco rayado. La más dulce de las combinaciones. 8,50€.

Si quieres alegrarle el día a alguien, esta caja me parece un acierto absoluto. Si lo que quieres es cotillear tooooodo todito lo que tienen, lo mejor será que entres en youngandbeautifood.com. ¡Prepárate para el flechazo!

La foto de portada es de El Paracaidista, un espacio que todo el que pise Madrid debe visitar. Difícil de definir pero no pasa desapercibido nunca.

Firma Carmen Ordiz

Pd: Miguel Angel, querido, que si tienes que venir con un ramo de peonias mi puerta siempre estará abierta para ti.

Un comentario

  1. Miguel Ángel Silvestre

    Entonces en vez de peonías
    Te llevaré chucherías
    🙂

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