MasterChef: Menos Lágrimas y más cocinar

MasterChef: Menos Lágrimas y más cocinar

Antes de empezar, quiero pedir perdón. He visto las consecuencias de no haber comentado MasterChef la semana pasada. Gente llorando, encerrados en sus casas, crisis económica, quema de cosechas, adoración de falsos ídolos y Edurne quedando en el puesto veintiuno de Eurovisión. Temo que si me vuelvo a ausentar volvamos a la edad media, a los tiempos de la santa inquisición. Como Batman cuando deja Gotham y Bane se apodera de la ciudad. Gotham is yours. Do as you please.

 GIF-BANE

No, en serio, no me queréis nada.

Bueno, pues una vez me puse al día y me enteré de la marcha de Mila y de un grupo de ¿¿monjas?? que vino a hacer repostería, estaba preparado para este programa. Programa que empezó en lo más alto con Alejandra Rivas. A Antonio (el andaluz que queda) se le caía la baba con ella y no es para menos: la heladera es una belleza. Añadir como dato que es pareja de Jordi Roca, cuyo restaurante El Celler del Can Roca ha sido nombrado mejor restaurante del mundo esta semana. Se rumorea que el chef también es inmortal y puede montar muebles de IKEA sin leer las instrucciones.

NOT-BAD-MEME

La prueba: un helado de fresas y merengue. Ya empezaba el lío. Lidia se olvidó la nata, Antonio se olvidó la harina y Pablo se olvidó, atentos, las fresas. Os juro que pensé que iba a utilizar su sangre para darle color rojo al helado y dibujarle un corazón a Jordi con la misma mientras pedía perdón a los chefs “¡Oh dioses piedad les juro que esto no va a volver a pasar!”. Fidel copió descaradamente a Sally, algo sin importancia si estás en una clase de primaria con otros veinte alumnos, pero hombre, si quedáis ocho, es fácil que te descubran Fidel. Sally se presentó oficialmente como enviada del mal paraguayo cuando le dijo “te odio” a Carlos unas setenta y nueve veces por hacerlo mejor que ella. Lidia empezó pronto por la senda de la contestación constante, demostrando una vez más que no sale nada bueno de alguien que no come chorizo. Naturhouse, la cuna del nuevo Tercer Reich.

FOTO-SIMPSONS

La segunda prueba no sé muy bien a qué grupo demográfico iba dirigida. Miguel Bosé y Masterchef. O tenías diecisiete años en mayo del ’84 y luego has sido un fan de Cuéntame o estabas como yo, más perdido que Samantha en un mercadillo. Los equipos, capitaneados por Andrea y Carlos, lo hicieron bastante bien ya que pasaron de Pablo y Lidia, encargados del postre. La carrera de ambos en el programa era tal caída libre que no resultaba difícil imaginar a ambos cantando aquello de:

Yo seré tormento y amor
Tú, la marea, que arrastra a los dos
Yo y tú, tú y yo
No dirás que no

No dirás que no

No todo salió como se pretendía, el equipo rojo la lió con la pasta y Jordi y Pepe no se besaron. Pero sobre todo, el menú para los músicos de la gira de Bosé que supuestamente servía para darles energía durante los ensayos, tan solo sirvió para llenar el restaurante cercano al polígono en el que tocaban. Fuentes confirman que el local, llamado Casa Paco, carecía de tofu o pan de centeno para el delicado estómago de los artistas, lo que provocó varias crisis nerviosas. O tal vez fue la coleta de Bosé. O la droga.

La última prueba fue aburrida. Volvieron los ganadores de todas las ediciones de MasterChef España, junior y senior, pero sabía a poco. Los aspirantes en la eliminación debían hacer platos con los ingredientes que habían definido la excelencia de las ediciones pasadas. Me alegra decir sin segundas que Antonio se lució creando el carritaki y también que ¡Pablo la lió parda!

Preparó atún crudo. Osea cortó un trozo de atún y lo puso en el plato. No fue el León come Gamba porque no quiso poner ojos y boca al plato. Así que los jueces decidieron que ya estaban hartos de fregar el plató y lo mandaron para casa. Le costó, pero al final lloró algo. Eva llevaba un rollo de papel de cocina. Que nos conocemos Pablo.

FOTO-PABLO-LLORANDO

Ahora se respira otro ambiente en MasterChef y en el mundo. La inversión en bolsa ha subido, la prima de riesgo nunca ha estado mejor, Belen Esteban piensa retirarse de la vida pública y se ha eliminado el doble tick azul del WhatsApp. No me abandonen gastrobandidos. Nos vemos la semana que viene.

Semejante Ramera

 

By Santi Alverú

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