Sexto programa de Masterchef: Cuando menos es más

Sexto programa de Masterchef: Cuando menos es más

¿Saben eso de “si no quieres caldo, toma dos tazas”? Pues si en el anterior programa de Masterchef hablábamos del amor como algo pegajoso, en este parece que nos han escuchado y se han querido vengar durante la primera prueba. Cada concursante comenzaba el programa con una carta de su pareja, que debía leer en voz alta. Esto tenía tres objetivos: provocar incesantes lloros en cada uno de ellos, escuchar a Andrea relatar lo inaguantable que parece su novio y dictaminar el plato que cocinarían, aquel que estuviese mencionado en la susodicha epístola. Romanticismo por allí y romanticismo por allá, reforzado con la presencia de varias parejas (todas blancas y heterosexuales, no vayamos a olvidarnos de la cadena) que actuaban como comensales.

¿Hay algo peor que este paripé inicial? Sí, que comiencen a cocinar. Seguro que nadie se sorprende si les digo que ni siquiera los platos en los que supuestamente eran unos expertos fueron un éxito para todos los concursantes. Arroz crudo o lágrimas de Pablo como aliño fueron algunos de los ingredientes que tuvieron que soportar los comensales. Aunque eso les pasa por llevar a su cita a Masterchef. ¿No vieron lo que pasó en la boda? Insensatos.

gandalf

Samantha le dijo a Pablo que se fuese a una telenovela y dio paso a la siguiente prueba, por equipos, en el lujoso complejo gastronómico de Platea, situado en la plaza de Colón de Madrid. Antonio, que por fin había dejado de hacer chistes y consiguió sacar un plato, era capitán junto a Mila. Tenían que emular las creaciones de los chefs Paco Roncero, Ramón Freixa, Pepe Solla y Marcos Morán. Entre estos Marcos Morán es el único que parece haber probado alguna vez sus platos.

Chefs Paco Roncero, Ramón Freixa, Pepe Solla y Marcos Morán

Otro dato interesante: los chefs aparecían al final, como diciendo “traigamos al cocinero experto todo lo tarde que podamos, para que diga que está todo mal, no al principio cuando todavía puede hacer algo”. Sin embargo, algo de nivel se va notando, y a pesar de algunas catástrofes como la de Pablo, que empezó cantando “no puedo parar de trabajar” y acabó con otro gran hit, “llevo diez minutos sin montar una escena, algo tengo que inventar” y pegándose con la mesa, el resultado fue satisfactorio.

En la prueba de eliminación, esperaba un grande, Juan Mari Arzak. Entró al plató de Masterchef manos en la espalda y empezó a contar historias, a meter ficha y a ser el puto amo. Una película de Los Vengadores con chefs españoles ya por favor, con Arzak como Iron Man, Chicote como Hulk y Arguiñano como el Capitán Euskadi.

Arzak vino a supervisar la prueba sobre cocina del aprovechamiento. Para los no entendidos, eso que hacemos todos cuando en la nevera solo hay queso y ketchup. Bueno pues de aquí Carlos, el cani, sacó un plato digno de El Bulli. Este chaval no leerá a Góngora en sus ratos libres, pero cocina que da gusto. Es la esperanza de los suyos, el Podemos de los poligoneros con ansias de salir del Bar Manolo y entrar en cocinas sin denuncias por sanidad. Es el héroe que los que visten de chándal necesitan, pero no el que merecen.

batman

Como eliminada de esta ocasión, Mireia, la concejala, que si no fuese por ese dato resultón, juraría que es Raquel, a la que echaron hace dos programas, pero con un peinado distinto.

Al final quedó un programa algo más ameno, de menor duración y con mucho más nivel, en parte gracias a que cada vez quedan menos aspirantes. Parece que la cosa va bien por este camino, estaremos atentos por si se desvía.

 

Hasta el martes que viene telegastrónomos, ¡no olviden comentar!

 

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2 comentarios

  1. Lo de la peli de súper héroes me ha llegado… La verdad es que Arzak en plan abuelo de “Up”, tirándose a la piscina con Samantha, echando piropos a Mila y caminando como las muñecas de famosa fue lo mejor del programa.
    Además del comentario de Andrea sobre lo que hace su novio… Que es como Richard Gere en Pretty Woman, jajajaja.

  2. Que viniese Arzak subió el prestigio del programa, y su personalidad basta para hacer temblar al prime time. ¡Lo de Andrea es de otro planeta!

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