¿Es posible comer fuera de casa controlando la dieta? Trucos y Consejos.

¿Es posible comer fuera de casa controlando la dieta? Trucos y Consejos.

¡Hola de nuevo a todos los adictos a la gastronomía!

Soy Lidia Bastián, dedicada al mundo de Dietética y Nutrición, así como la actividad física en centros deportivos. Este artículo que escribo hoy va dirigido tanto a las personas que por su trabajo suele comer fuera de casa o bien las personas que quieren mantener su peso o incluso están a dieta.

Normalmente cuando marco una dieta, nunca tiene un aspecto totalmente restrictivo. Suelo conceder una comida o dos comidas libres por semana para que el cliente disfrute de su comida favorita. Pienso que no es bueno cambiar de forma drástica los hábitos alimenticios de años de un día para otro. Porque al final los efectos secundarios serán severos sobre la persona, tanto en el fracaso de la dieta como en la actitud y humor del cliente. Pero por desgracia hay semanas que se complican y ya no son una o dos comidas libres, sino que, son más. Y sobre todo ahora de cara a diciembre. Entre las cenas de empresa, las quedadas de amigos, las comidas familiares, todo seguido del roscón de reyes. Es un no parar.

¿Que será de nosotros este mes de diciembre?¿Sobreviviremos a  este mes o sufriremos las duras consecuencias que diciembre conlleva? “Comer fuera no siempre es sinónimo de comer mal”. Solo se trata de nuestra elección. Esa es mi conclusión y aquí van una serie de trucos para poder sobrevivir a las comidas fuera de casa.

Beber agua para saciar el hambre; el truco más viejo del mundo. El agua es la bebida más natural y saludable que existe.  Nos puede ayudar a evitar que comamos más de la cuenta porque llena el estómago. Cuando te traigan la comida ya no tendrás tanta hambre y comerás menos. Aunque puede dar una “sensación momentánea de saciedad”. Sin embargo, este efecto no dura mucho tiempo.

Evitamos el pan; la peor tentación de un restaurante, es que le camarero te ponga pan crujiente y caliente antes del primer plato. Si estas a dieta o quieres mantenerte, evita comerlo antes de que llegue el primer plato. Sabes que si lo empiezas antes, vas comerte la mitad o todo antes de que llegue el primer plato.

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Cero empanados o fritangas; un ejemplo, un filete de 150 gramos contiene más o menos 210 calorías; si lo empanas, añades 140 calorías. Pide platos cocinados al vapor, a la plancha o al horno. También evitaremos las cosas gratinadas.Sabemos que una noche en la ciudad ovetense eso es imposible. Empezamos por calamares a la romana, después patatas tres salsas, etc… pero cada vez hay restaurantes más atractivos y con menos fritanga. Pruébalos. Seguro que en el blog de G de gastronomía descubrís más de uno.

Evita las salsas;  ¡Qué buenas están las salsas! No hay mayor placer que mojar un trozo de pan crujiente en una buena salsa. Intenta no abusar de ellas  por su alto contenido en grasa. Cuidado con el aliño. El aceite de oliva y el vinagre son el mejor aliño para la ensalada.

Mastica y come despacio; las señales que llegan a nuestro cerebro sobre el momento en que estamos saciados tardan en llegar como unos 20 minutos, de ahí que masticar despacio ayuda a comer menos. Hay que ser consciente de lo que se come y no aprovechar para engullir.

Sirvete raciones pequeñas; las comidas fuera de casa tienden a ser más grasas y por tanto más calóricas. Evita llenarte de calorías de más que no necesitas. No pasa nada si te saltas la dieta un poco, ¡pero en pequeñas cantidades! No hace falta comérselo todo. Y no repitas.

Postre; para esas personas que por su trabajo come todos los días fuera de casa. Por favor no me coman todos los días el postre de la casa. Fruta será la mejor opción. También un yogur o sorbete.

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El alcohol; una copa de vino al día es muy saludable. Yo tengo clientes que todas las noches se beben su copa de vino y están consiguiendo el objetivo de bajar de peso. El problema es que la combinación de alcoholes y el exceso. Una copa de vino tinto, por ejemplo, supone unas 100 Kcal., es decir, “el 6% de las calorías totales que necesita tu cuerpo durante todo el día”. Es habitual beber en una cena 3-4 copas de vino.

Para beber es mejor elegir bebidas que aporten cero o muy pocas calorías como refrescos light o cero; bebidas de té sin azúcar; bebidas isotónicas sin azúcar; café o infusiones con edulcorantes y agua. Pero, en el fin de semana esto se vuelve caso imposible. Por tanto, intentaremos no mezclar las bebidas alcohólicas. Beber saboreando no bebiendo sin sentido o tener siempre agua encima de la mesa. En caso de una noche loca, podemos evitar las bebidas destiladas por cervezas. Y si no nos gusta la cerveza, en las bebidas destiladas intentar que sea poca cantidad y el refresco con lo que lo acompañes será light, sin azúcares. Por último os puedo contar que expertos apuntan que es peor el alcohol que la bollería, porque son calorías vacías para el cuerpo. Tu cuerpo no las usa absolutamente para nada.

Es mucho mejor que los demás no sepan que estamos a dieta; si pasamos desapercibidos podemos controlar el menú sin presiones.Si salimos a comer o cenar, hacer la toma de media mañana o de la merienda algo más tarde de lo habitual y no las evites, con la intención de llegar al restaurante con la glucosa más alta y por tanto con menos sensación de hambre, lo que ayudará controlar nuestro apetito. Comeremos menos con los ojos.Compensar con una cena o comida ligera y saludable si hemos estado de restaurante o de tapas. Pero compensar no significa eliminar la toma siguiente.

 

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EL MENÚ PERFECTO

  • El primer plato

Para elegir el primer plato debemos tener en cuenta que ha de contener vegetales como verduras, hortalizas y legumbre. La opción del arroz y la pasta es buena si luego vamos a realizar un ejercicio que nos ayude a quemar las calorías. Una ensalada del tiempo aliñada con un poco aceite de oliva virgen, vinagre y una pizca de sal será la mejor opción. Importante las cantidades, siempre plato raso, no lo colmes.

  • El segundo plato.

La opción ideal para el segundo plato es el pescado pero sin guarniciones como patatas fritas, purés o rebozados, siempre opta para que lo acompañe por una guarnición saludable como verduras, hortalizas o legumbres.  O  la carne a la plancha nos debe sonar a buena elección. Las pechugas a la plancha, son perfectas como segundo plato. La carne de ternera (mejor el solomillo) puede ser una opción única dentro de la semana. Sin exceder nunca su consumo.

  • Los postres

Este es el momento de saber decir no al flan, arroz con leche, tartas, helados, etc. por su carga de azúcares colaboran al aumento de grasa corporal. La opción más acertada es, como ya te imaginas, pedir fruta fresca, bien sea entera o preparada (macedonias naturales) o en zumo.

Sé que es terriblemente imposible cumplir todos los trucos que te he expuesto, pero, por lo menos si aplicaseis la mitad de ellos, no tendríamos que llorar tanto por esos kilitos de más que nos asoman a la altura del abdominal.

Mucho ánimo y fuerza queridos gastrónomos.

L.Bastián

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