¿Qué observo cuando critico un restaurante?

¿Qué observo cuando critico un restaurante?

¡Hola gastrónomos!

Hoy os quiero hablar de algo que me preguntan a menudo: “¿en qué te fijas cuando escribes sobre un restaurante?”. Si bien no tengo un esquema demasiado estricto, sí que tengo una serie de parámetros propios que suelo seguir a rajatabla. Dejando a un lado la gastronomía pura y dura, o sea, los platos, carta de vinos y un largo etcétera hoy hablaré de cosas “secundarias” a las que presto atención cuando visito un establecimiento hostelero.

Empezando por lo básico, una de las cosas en las que más presto atención cuando entro en un sitio es el trato. Obvio, ¿verdad?. Pues no. Todavía a día de hoy -y no hace falta más que entrar en TripAdvisor para darse cuenta- sigue habiendo un porcentaje de hosteleros que no tienen claro eso del trato con el cliente debe ser amable. Más te acercas a una zona turística, y si es costera peor, y más fácil se vuelve la tarea de encontrar personal desagradable y poco formado. Gracias a Dios son más las veces que doy con grandes profesionales que las que salgo disgustada de un establecimiento.

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Taylor Davidson

Por otro lado, algo a lo que le doy una importancia exagerada es al pan. Sí, puede parecer una tontería pero a mi me dice muchísimo de un restaurante. No a la fuerza éste tiene porque ser de elaboración propia- aunque lo premio- pero al menos que sea un pan de calidad acorde al tipo de gastronomía que sirven. Me sorprendo en la cantidad de sitios que menosprecian su poder. ¡Qué viva el buen pan! 

Cambiando de tema. Sí bien ya hay auténticos especialistas de baños de restaurantes, yo desde pequeña soy una obsesa. Mi madre siempre dice que conozco los servicios de medio mundo. Lo mejor de todo es que no se porqué pero me causa una intriga exagerada el estado, la arquitectura o decoración de los aseos de los restaurantes. Así que sí, se puede decir que también valoro los locales por la calidad de sus instalaciones.

Cabe destacar que la decoración y la arquitectura en la restauración también me apasiona y algo que me fascina son los locales antiguos que han sabido adecuarse a los tiempos sin perder la esencia. La moda de todos los locales blancos con madera e impersonales me horroriza. ¡Qué vivan los locales auténticos y con personalidad! 

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Matt Jones

Y para terminar, aun dejándome muchas cosas en el tintero, me fijo muchísimo en la cristalería y la vajilla. ¡Por favor! Prefiero que descuidéis vuestras redes sociales a que tengáis los cubiertos rayados y los platos descascarillados. Y no, no sucede solo en los peores garitos, he visto esto en locales de “alta gastronomía” y no puede ser. No me meto en el diseño de los mismos pero su estado tiene que ser impecable siempre.

Y aquí os dejo unas pocas de mis manías, algún día volveré con más de mis pequeñas locuras transitorias.

¡Un abrazo!

g_de_gastronomia

 

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