Cómo hacer un showcooking

Cómo hacer un showcooking

Póngase en situación. Usted ha invitado a amigos a cenar. Pero antes de preparar los ágapes de su suculento banquete, probablemente inspirados por el último libro de Jamie Oliver o los consejos de G de Gastronomía, decide echarse una siesta. Unos minutos. Una cosa nimia, irrelevante, para relajarse un poco.

Pero de pronto suena el timbre. Se ha dormido.

No pasa nada. Diga que les ha preparado un showcooking.

Mientras se quitan los abrigos e intentan traducir el término (esperemos que no sea de esa gente con amigos políglotas) usted entre en la cocina y valore sus posibilidades. Lo mejor sería tener una cocina abierta, con barra, para que los invitados pudiesen presenciar como prepara su cena. Vamos a suponer, por si acaso, que no es Bruce Wayne y no tiene una cocina propia de un ático en Gotham, pero que tiene alguna forma de comunicarse con un hipotético salón o espacio suficiente para una mesa en la que colocar gente con una distancia mínima de seguridad entre ellos.

Yo que sé. Piense.

Una vez situados, ¿qué cocinamos? Bueno, debería ser algo rápido. Por muy Arguiñano que sea y muchos chistes que sepa contar, no tiene mucho de show ver cómo se hace un guiso durante 45 minutos. No deje con hambre durante mucho tiempo a sus comensales, o esa cocina se convertirá en la de Jurassic Park, con velociraptores.

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En cualquier caso, abandone la idea de los dulces y la repostería: el único grupo que queda un fin de semana para cocinar unos cupcakes son mi prima de nueve años y sus amigas. No, haga los básicos; pasta, carne o pescado. Ver cocinar un buen filete es una de las cosas más fantásticas de este mundo y tiene el espectáculo de olores, sabores y sonidos cubierto.

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Da igual como lo haga, pero tiene que parecer tranquilo. Ni se le ocurra mirar una receta más de dos veces. Ponga música. Hable de lo que quiera. No, de lo que quiera no, que nos conocemos. Hable de los ingredientes, por ejemplo. Mienta, da igual. Diga que la pimienta es de Jamaica. Diga que el orégano lo cultiva usted. Diga que el agua es mineral.

He mencionado los chistes. Esto es importante. Tiene que resultar divertido pero sin pasarse. Tiene que controlar el punto de la carne igual que controla el ambiente de la mesa. No está cocinando solo una cena, está cocinando una experiencia. Así que chistes sí, pero no de Jaimito.

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¿Está acabando? ¿Ha conseguido llegar tan lejos con esta farsa? Es usted ya casi un profesional. Recuerde limpiarlo todo, pero nada de grandes esfuerzos: al terminar, el estado de la cocina determinará el éxito de su show. ¿Apenas suciedad que se limpia con dos firmes movimientos? Victoria. ¿Necesita sacar la fregona y el cubo y abrir las ventanas para que se vaya el olor a quemado? ¿Los bomberos pican a su puerta? ¿Frodo intenta lanzar el anillo único a su horno, convencido de que está en Mordor? La ha liado. ¡Vuelva a leer esta guía y más suerte la próxima vez!

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Artículo basado en las experiencias durante el festival Film and Cook en Madrid los días 8,9 15 y 16 de noviembre de 2014.

atentamente

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By Santi Alverú 

Un comentario

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