Érase una vez un festival de Cine y Gastronomía. FILM AND COOK

Érase una vez un festival de Cine y Gastronomía. FILM AND COOK

Había hace tiempo un anuncio bastante curioso. Pertenecía a cierta bebida gaseosa de nombre conocido y rima asonante, que estoy mencionando así, sin dar más datos, en plan Voldemort, por un constante miedo a que me echen del blog, en esta ocasión al nombrar refrescos con azúcar. Pues en este anuncio, digo, el actor protagonista preguntaba al espectador si iba a hacer caso a todas las recomendaciones que escuchaba día tras día. Cosas que van desde lavarse los dientes durante horas hasta beber mucho líquido pasando por hacer ejercicio y aprovechar el tiempo con la familia. Les dejo el vídeo a pesar del ya mencionado riesgo:

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Un festival da un poco la misma sensación de agobio que ese bombardeo de advertencias. Y un festival gastronómico, con su prácticamente inevitable discurso saludable, ecológico, responsable, sostenible, y un larguísimo etcétera de preciosos términos de marketing, se convierte en la analogía perfecta.

Pero por suerte eso suele ser solo la superficie, se lo garantizo. Detrás hay una gran oportunidad de adquirir conocimientos, derribar prejuicios y pasarlo bien. Vayan al Film & Cook en Madrid el próximo fin de semana y sabrán de que les hablo.

Todavía es pronto para contarles nada, porque no quiero juzgar sin haber visto el proceso completo. Así que intentaré darles solo un par de pinceladas teóricas, de lo que he visto y he aprendido, y a lo largo de esta semana y la que viene si les parece, iré profundizando en materia.

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En primer lugar déjenme hablarles de algo fascinante: los showcookings. Este formato de nombre tan exótico consiste básicamente en una sala reunida para presenciar cocina en directo. Si la del cooking está clara, la parte de show oscila dependiendo de las habilidades como entertainer del chef en cuestión. Juzgaré, como les he dicho, las mejores al final del festival, pero por ahora puedo decirles que ver cocinar in situ a un profesional es tan hipnótico que si uno se deja llevar, las luces se apagan, la temperatura sube y comienza a sonar el Can’t take my eyes off you de Frankie Valli en la sala.

Pardon the way that i stare


there’s nothing else to compare


the sight of you makes me weak


there are no words left to speak

Las piezas audiovisuales, cuya mezcla con lo gastronómico es la razón de ser del evento, por ahora oscilan entre lo sorprendente y lo inconexo o anodino. La sala de la Cineteca de Matadero es pequeña pero peleona: las butacas son incómodas a ratos, pero el ambiente es el correcto a pesar de cierto calor inexplicable en noviembre. Y si hablar del ambiente de una sala de cine le suena a chino, tienen que empezar a frecuentar cines de barrio.

El evento añade, además, una antesala y una sala contigua destinadas a la exhibición de productos gastronómicos, de marcas como Schweppes, Estrella Damm o Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca. Una mezcla muy bien lograda tanto conceptual como visualmente de venta y muestras gratuitas de comida de gourmet. Estas últimas provocan que tengas que sonrojarte antes de metértelo en la boca, porque su nombre ya es fantástico.

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Camino con curiosidad, pero camino despacio. Queda otro fin de semana, procuren estar atentos a Twitter, tanto a @SrInterrogante como a @gdegastronomia , donde tenemos vídeos, fotitos y cositas de esas que les gustan.

¡Comer y ver películas! ¡La de un pirata, la vida mejor!

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 By Santi Alverú

 

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